
El Parasaurolophus es uno de los hadrosaurios más reconocibles del Cretácico Superior. Su cresta tubular (que podía superar 1,8 metros de largo) no era solo una estructura ornamental: funcionaba como un instrumento de viento natural capaz de emitir sonidos graves que atravesaban las llanuras costeras de lo que hoy es Norteamérica. Herbívoro de unos 10 metros de largo y entre 2,5 y 4 toneladas, este dinosaurio desarrolló una de las denticiones más sofisticadas del Mesozoico: cientos de dientes reemplazables distribuidos en baterías compactas que trituraban coníferas, cícadas y las primeras plantas con flores del Cretácico. Capaz de desplazarse tanto en dos como en cuatro patas, alternaba su postura según si buscaba alimento en el suelo o en las capas medias de la vegetación.
Longitud
10 m
Altura
5 m
Peso
398 kg
Velocidad
35 km/h

Características físicas
El Parasaurolophus pertenece a la subfamilia Lambeosaurinae dentro de los hadrosáuridos, el grupo conocido popularmente como “dinosaurios de pico de pato”. Su rasgo más llamativo es la cresta tubular que se proyecta hacia atrás desde el cráneo, formada por los huesos nasales y premaxilares. En el interior de esa cresta los conductos nasales recorrían un circuito completo (entrada, recorrido por la cresta y retorno hacia la garganta) que actuaba como una cámara de resonancia. Las simulaciones acústicas realizadas por computadora han permitido reconstruir el tipo de sonido que producía: grave, potente, con armónicos similares a los de un instrumento de viento de tubo largo.
El cuerpo respondía al patrón robusto de los hadrosáuridos: espalda arqueada, cola larga y aplanada lateralmente que servía de contrapeso, y extremidades bien diferenciadas. Las patas traseras eran más potentes y se usaban para la locomoción activa; las delanteras, más cortas y terminadas en pezuñas, permitían desplazarse en cuatro puntos de apoyo al pastar. La cabeza terminaba en el característico pico aplanado, sin dientes en la parte frontal, pero con complejas baterías dentales en la zona posterior de las mandíbulas.
¿Qué comía el Parasaurolophus?
Como herbívoro especializado, el Parasaurolophus contaba con una de las maquinarias de procesamiento vegetal más eficientes entre los dinosaurios. Sus mandíbulas albergaban múltiples hileras de dientes compactados que se reemplazaban continuamente a lo largo de su vida, con estimaciones de hasta varios centenares de dientes funcionales y de reserva por segmento mandibular. Esta disposición le permitía triturar material vegetal de considerable dureza, en un proceso más parecido a la masticación de los mamíferos modernos que a la simple captura o deglución de otros grupos de dinosaurios.
El pico frontal, rígido y sin dientes, cumplía la función de cortar y arrancar hojas, ramas y frutos con precisión. Su postura facultativa era una ventaja directa para la alimentación: en dos patas alcanzaba las capas medias de la vegetación arbórea; en cuatro, rastreaba la vegetación baja con bajo gasto energético.


Hábitat y época
El Parasaurolophus vivió durante el Campaniano, una edad del Cretácico Superior que abarca aproximadamente desde hace 76 hasta hace 73 millones de años. En ese momento, los continentes ya presentaban una distribución reconocible: Norteamérica estaba dividida por el Mar Interior de Occidente, un mar poco profundo que separaba el continente en dos masas de tierra longitudinales. El Parasaurolophus habitó la franja occidental, conocida como Laramidia, en zonas costeras húmedas, llanuras de inundación y deltas fluviales.
Los yacimientos conocidos se concentran en la Formación Dinosaur Park, en Alberta (Canadá), y en formaciones de Nuevo México y Utah (EE. UU.). El clima de esas regiones era cálido y húmedo, con densos bosques, pantanos y una vegetación en plena transformación: las angiospermas avanzaban y los dinosaurios herbívoros como los hadrosáuridos coevolucionaban con ellas.
Información científica
Datos claves de este dinosaurio.
Dónde vivía
Formación Dinosaur Park, en Alberta (Canadá), y en formaciones de Nuevo México y Utah (EE. UU.)
Descubridor
William Parks
Clasificación
Orden Ornithischia, suborden Ornithopoda y a la familia de los hadrosáuridos
Significado del nombre
“Cercano al lagarto con cresta” (del griego para: junto o cercano, sauros: lagarto y lophos: cresta)
Pronunciación
Pa-ra-sau-ro-ló-fus
Época
Hace76-73 millones de años (Cretácico Superior)
Datos curiosos
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Su cresta podía superar 1,8 metros de longitud, casi tan larga como el resto de su cráneo.
Los fósiles han preservado impresiones de piel con textura escamosa fina, sin rastro de plumas.
Científicos recrearon por computadora el sonido grave que producía su cresta: similar a una trompa de viento.
Los paleontólogos debaten si la cresta variaba según la edad o el sexo del animal.
Preguntas frecuentes
Todo lo que siempre quisiste saber sobre el Parasaurolophus
La cresta era una estructura ósea hueca que funcionaba como una cámara de resonancia: el aire pasaba por sus conductos internos y producía sonidos graves y potentes, probablemente usados para comunicarse con otros miembros del grupo. Los paleontólogos consideran que también actuaba como señal visual de reconocimiento entre individuos de la misma especie.
Los registros fósiles sugieren que sí. Se han encontrado restos de varios individuos en la misma zona y existen indicios de comportamiento gregario en hadrosáuridos relacionados. Desplazarse en grupo habría sido una estrategia efectiva frente a los tiranosáuridos que compartían su ecosistema.
Sí, aunque no en la parte frontal del pico. En la zona posterior de las mandíbulas contaba con baterías dentales compactas (múltiples hileras de dientes reemplazables) que usaba para triturar vegetación dura. Es uno de los sistemas dentales más sofisticados entre los dinosaurios herbívoros.
El Parasaurolophus podía desplazarse tanto en dos como en cuatro patas. Usaba la locomoción bípeda para correr y alcanzar mayor velocidad (estimada entre 30 y 35 km/h), y la cuadrúpeda al pastar vegetación baja a menor velocidad y gasto energético.
No. Aunque ambos eran dinosaurios del Cretácico Superior de Norteamérica, los registros fósiles los separan en tiempo y formación geológica: el Parasaurolophus vivió entre hace 76 y 73 millones de años, mientras que el T. rex apareció varios millones de años después, en una región y ecosistema distintos.